sábado, 10 de octubre de 2015

La educación

Abogo por una educación que nos haga reflexionar, no concibo una que nos enseñe a obedecer...

     La educación es un concepto bastante complejo y amplio, por lo cual su definición concreta es bastante difícil de determinar. Generalmente está asociada a la escuela y a los profesores, pero abarca mucho más que eso, nuestra cultura, sociedad, familia, amigos y por supuesto a nosotros mismos.

    Desde hace siglos atrás que ésta consta de una estructura ordenada y organizaciones específicas para cada nivel de conocimiento acorde a la edad del individuo, con el paso del tiempo se han introducido cambios para su mejora como nuevas tecnologías y recursos, se ha avanzado en los conocimientos existentes, los que hoy en día son mas amplios y específicos, algunas normas morales estrictas han pasado a ser más flexibles, etc. Pero a pesar de estas mejoras en que algunos aspectos técnicos hayan evolucionado, en la práctica la finalidad es la misma, por lo que la supuestas mejoras son una mera quimera que atinge sólo a la formalidad. Los cambios elementales y profundos aun no se han logrado alcanzar.

    Una cuestión que debe cambiar radicalmente es la manera en que es entregado el conocimiento, sin importar de que ámbito sea. Esta comprobado que para entregar un conocimiento es recomendable que exista la convicción de aprenderlo, esto genera que el aprendizaje se aprehenda con mayor efectividad. Si se aprende por que realmente se está motivado por absorber esos conocimientos, saciar la curiosidad y deseos de saber más, la persona buscará hacerlo por sus propios medios y recibirá gratamente la ayuda de un guía o profesor que provea de ella. En otras palabras, buscar que la persona quiera aprender y no obligarla a hacerlo.

    En vez de aprovechar este recurso o explorar nuevas formas de entregar conocimientos utilizando la motivación intrínseca de las personas, generando así una situación Win-Win (los alumnos aprender y las instituciones educacionales enseñan), los esfuerzos se empeñan por generar una malla curricular estricta e inamovible desde la cual se rigen las enseñanzas que deben ser entregadas de forma obligatoria, por lo que deben ser aprendidos de la misma forma, en base al deber y no al querer. Einstein señaló “Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber” .

    Sé que puede parecer una falacia por generalización, pero sucede que muchos encargados de planear la enseñanza y muchas de las instituciones educacionales extinguen la lumbre de la pasión que suscita el hecho de sorprenderse y descubrir cosas nuevas, que generan la sensación de satisfacción en los alumnos, y cuando esto muere la tarea que realizamos se convierte en un compromiso el cual realmente no sentimos como propio y es cumplido por mera exigencia, por lo tanto, ¿cómo se pretende interiorizar algo que se siente como un factor externo y ajeno?

    Lamentablemente a escala global, la sociedad, gobierno, colegios, profesores, familia y padres estás confabulados inconscientemente en nutrir una estructura de enseñanza que tiene pilares muy rígidos, donde se da cabida al formato cerrado de educación donde nada se puede salir del margen, nada puede faltar ni sobrar. Esto nos lleva a construir un aprendizaje forzoso de todas las materias que están en el reglamento.

    Aún no se expande la idea de un aprendizaje autónomo y personalizado de acuerdo a los gustos de cada individuo. Por lo tanto es posible que la motivación intrínseca que pueda poseer un niño por aprender cosas nuevas acabe sofocada por la obligación de aprender aquello que se impone. Esto genera a su vez el poco conocimiento personal en cuanto a gustos en las distintas áreas y disciplinas existentes, si no se da la chance de explorar lo que verdaderamente nos apasiona y alimenta nuestra alma. 

    Es posible que esta razón es la que lleve hoy en día a incontables estudiantes a errar en la decisión de su camino profesional, no estar seguros de lo que realmente quieren o que es lo que les agrada, que es lo que satisface su curiosidad y atiza su pasión. Como no tienen una brújula interna se dejan influenciar por consejos externos, por lo que otros creen que es bueno para ellos o incluso peor priorizan lo socialmente bien evaluado por encima de sus propios deseos.

    Esto genera una cadena que a una edad mayor, es posible encontrar gran cantidad de adultos no satisfechos con sus labores y sus profesiones, las cuales deben dedicarles muchas horas al día y una parte importante de sus vidas. ¿Cómo se espera llegar a ser feliz en su trabajo si no fue la carrera adecuada atingente a sus propios aspiraciones y anhelos la que se ha escogido? 

   Si nuestra forma de educación básica no promueve el conocimiento por nosotros mismos y de nosotros mismo, es fácil cometer el desacierto de errar la carrera universitaria pero continuar con ese error y trabajar en algo que no apasiona es en parte una autoimpugnación, por no admitir nuestra propia esencia.

     Sin duda la educación es un pilar fundamental tanto a nivel social como individual, por lo que se la debe valorar como tal. Mencionando sólo algunos aspectos, en lo individual la enseñanzas recibidas nos forma como personas y se transforma en una parte de nosotros mismos, en lo social implica en parte la formación de la cultura y cómo nos definimos como comunidad, además es un medidor global el nivel de educación, ya que en base a este se demuestra cuan desarrollado está un país.

   Estos son claros ejemplos de cuan arraigada está la enseñanzaque recibimos todos en muchísimos aspectos de la vida. Pero a pesar de su inmenso valor y potencial, aun no desarrollamos real conciencia de esto a nivel masivo, pocos, y generalmente la fracción socio-económica alta aprovecha su educación con el fin de seguir aprendiendo, lo que los lleva a mantener su estatus socio-económico, conocer más sobre distintos ámbitos, contextualizarse mejor a diferentes situaciones y muchas veces conseguir una mejor calidad de vida. Si se extendiera esta valoración del aprendizaje a toda la sociedad es probable que la brecha socio-economica no fuese considerable, esta tarea debería ser una prioridad como plan de gobierno. Aunque evidentemente el cambio no sería ipso facto, sino una evolución paulatina y a largo plazo.

     Cambiando la valoración de la educación y comprendiendo su real importancia y los beneficios que puede traer en la vida de las personas un continuo aprendizaje, abolirá problemas que están muy arraigados en la sociedad. Dentro de este aprendizaje, uno de los más importante es el de los valores que deben regir nuestro actuar, pero el poder reflexionar sobre ellos conlleva la elección de los más beneficiosos como individuos y como comunidad. La ignorancia supone en muchas ocasiones la acción sin previa meditación al respecto.

   Por ejemplo, si se escoge voluntariamente el recorrido de los estudios, no se concebiría la delincuencia como un trabajo, disminuirían la tasa de criminalidad. Comprender mejor las razones de mantener correctos hábitos higiénicos, implicaría disminuir las enfermedades y la necesidad de atención medica. Enseñar desde la infancia sobre buenos modales y respeto, ayudaría una mejor convivencia dentro de nuestra comunidad. Esto por mencionar solo algunos de los múltiples beneficios que promueve la correcta educación y su adecuada valoración.

     A nivel gubernamental aun no se refuerza el progreso del país a través de la educación. Con esto no me refiero a entregar más conocimientos, ser más exigentes con los alumnos o otorgar mejores recursos para la enseñanza. El cambio debe ocurrir en la forma en que es concebida la educación, lo beneficioso sería que ésta fuese vista como una poderosa herramienta para perfeccionarnos a nosotros mismos, lo cual llevaría el cambio en nuestras vidas y se replicaría a nivel de sociedad.

     Si logramos comprender el inmenso valor que tiene el aprendizaje podremos alcanzar sueños que de otra forma serían lejanos e inverosímiles, incluso podemos expandir nuestra visión del horizonte tanto como nuestros deseos y esfuerzos por extenderlo nos permitan y lo más importante es que de esta forma es posible conocernos mejor a nosotros mismos y colmar nuestras ansias y anhelos por saber aquello que atrapa nuestra atención.


[En el texto que acaba de leer ha quedado expuesta mi opinión y ha sido reafirmado con citas de algunos intelectuales. Explorando en distintos ambitos de la vida es posible apreciar que criticas de la educación se expresar de distintas formas y a través de distintos medios, para ejemplificar les dejo la letra de una canción muy famosa que hace referencia a lo anteriomente mencionado]

Pink Floyd - Otro ladrillo en la pared (Another brick in the wall)

No necesitamos "la no educación" (Doble negacion en inglés)
No necesitamos "la falta de control mental".
No al sarcasmo oscuro en la clase,
profesores dejad a los niños en paz.
¡Hey! ¡Profesores! ¡Dejad a los niños en paz!
A fin de cuentas, es sólo otro ladrillo en la pared.
A fin de cuentas, solo eres otro ladrillo en la pared.
No necesitamos "la no educación".
No necesitamos "la falta de control mental".
No al sarcasmo oscuro en la clase,
profesores dejad a los niños en paz.
¡Hey! ¡Profesores! ¡Dejad a los niños en paz!
A fin de cuentas, es sólo otro ladrillo en la pared.
A fin de cuentas, solo eres otro ladrillo en la pared.
"¡Mal, hazlo otra vez!"
Si no te comes la carne,
no comerás pudín.
¿Como puedes comer pudín
si no te comes la carne?
"¡Tú!" "¡Sí, tú, el de detrás de la caseta de las bicis,
ponte derecho chaval!

domingo, 6 de septiembre de 2015

El éxito



   El éxito es el fin último para muchos, y en nuestra exigente sociedad es uno de los vienes más preciados que existe, con un precio bastante alto para poder alcanzarlo, por lo cual sólo la minoría lo lográ. Eso si lo vemos desde está perspectiva.

   Para explicarlo de mejor manera es necesario aclarar la casi inamovible conceptualización del término éxito entendido por la mayoría. Para ejemplificarlo podemos realizar un simple ejercicio, tómese dos minutos para cerrar os ojos mientras piensar en la palabra “éxito” o “exitoso” y luego reflexione sobre las imágenes que han aparecido en su mente, otra opción de un ejercicio más moderno es buscar estas palabras en las imágenes que brinda Google, y seguramente el resultado será muy similar.

   La personificación de exitoso en nuestras mentes es un individuo que viste con ropa de gran costo, conduce un auto de lujo, tiene por lo tanto un alto poder adquisitivo debido poseer un gran cargo en una importante empresa, con lo cual obtiene un gran sueldo con el que puede costear una gran casa. Es también representado por una persona que cumple con exigentes cánones de belleza, alguien que además suponemos es muy feliz por disfrutar de todo lo mencionado anteriormente.

  No pretendo ser insurrecta, cambiar la percepción de todo el que lea esto o redefinir el concepto de éxito, más bien quisiera compartir mi modesto consejo, el cual puede tomar o dejar.

   Quisiera comenzar comentando que lo anteriormente descrito NO es obligatoriamente la fiel representación de éxito, eso es la imagen difícilmente inalcanzable del concepto descrito por lo que hoy en día es valorado por nuestra sociedad. Incluso el Diccionario de la Real Lengua española lo define como el “resultado feliz de un negocio, la buena aceptación que tiene alguien, el fin o terminación de un negocio”, por lo tanto siempre está asociado al ámbito laboral y social. Tampoco es recomendable que a esto se le considere incuestionablemente los requisitos de la felicidad o un sinónimo de ella.

   No intento decir que este concepto este sea completamente inequívoco, por que es probable que para muchos estos patrones realmente si sean su propia definición de éxito, y a su vez implique felicidad, pero si quiero mencionar que para otros puede que no lo sea. Si conservamos esta errada idea, sin siquiera cuestionarla es posible que traiga consigo dañinas consecuencias.

   Muchas veces en el camino de elecciones que vamos tomando en la vida, no estamos muy seguros de que queremos para nosotros mismos, ya que no nos conocemos muy bien, no estamos acostumbrados a cuestionarnos o a pensar hacia donde ir, y por comodidad nos dejamos llevar por los caminos que ya están designados para nosotros por los preceptos ya fijados en la sociedad.

  Cuando pienso en esto pasa por mi imaginación, como a modo de metáfora, la sensación de dejarnos arrastrar por la fuerte corriente del rio, sin percatarse que sabes nadar bastante bien y que es más fácil de lo que crees, pero simplemente, por distintas razones, ni siquiera lo intentas.

   Por lo que mi consejo va dirigido a reflexionar más sobre uno mismo, quiénes somos, qué nos gusta, qué queremos. En otras palabras, buscar el significado único y personal de lo que llamamos éxito. Considerarnos exitosos cuando realizamos o alcanzamos nuestras propias metas o sueños, aunque estos no apliquen a los parámetros esperados por la sociedad, nuestros padres, profesores o amigos. 

   Es posible apreciar que los conceptos éxito y felicidad se entremezclan entre sí y se confunden. Esto también es causa de problema porque muchas veces se plantean como sinónimos, lo cual está bastante lejos de ser verdad, aunque si es posible que existan una fuerte conexión entre ellos. Aunque a diferencia de la suma, en la cual el orden de los factores no altera el resultado (Ley Conmutativa), es posible que entre estos dos conceptos sí exista un orden específico, por lo menos en lo teórico.

  Además de hacernos las preguntas básicas sobre nosotros mismos, es necesario reflexionar y descubrir qué es lo que nos haría feliz, cómo nos gustaría ser para poder sentirnos satisfechos con nuestras elecciones. Luego de obtener estás respuestas, las cuales pueden ir cambiando durante el transcurso de la vida, ya que en ningún caso son rígidas ni inamovibles, es posible planear cómo lograrlas y encontrar nuestro propio éxito.

   Podemos ser y sentirnos exitosos sin la necesidad de tener un alto cargo, mucho dinero, un auto de lujo o una casa grande. Sólo y simplemente siguiendo nuestros sueños, seremos realmente felices y nos sentiremos seguros de nosotros mismos, además tendrá el beneficio de que quienes nos acompañen en la vida lo verán, los sentirán y lo agradecerán.

   De ésta manera también seremos un ejemplo para los demás, puede sonar algo remilgado o incluso obvio, pero creo que son muchos quienes aún necesitan escucharlo para reflexionar y redirigir el camino o para empezarlo. En lo personal, agradezco haber escuchado este consejo hace ya un tiempo. 


“Debe evitarse hablar a los jóvenes del éxito como se se tratase del principal objetivo en la vida. La razón más importante para trabajar en la escuela y en la vida es el placer de trabajar, el placer de su resultado y el conocimiento para la comunidad” (Albert Einstein).




jueves, 2 de octubre de 2014

Necesidades NO necesarias

Hoy en día vivimos en una sociedad la cual te entrega ciertas directrices de forma sinuosa. Esto no es nada nuevo, ha ocurrido por siglos y siglos, y no dejará de ocurrir, pero lo que es  nuevo son las actuales instrucciones que nos está entregando esta sociedad. Tácitamente nos muestran las elecciones que debemos tomar, y nos hace pensar que somos conscientes de lo que estamos escogiendo, pero eso no es del todo cierto.

Para aclarar mejor lo que trato de decir quisiera hablar sobre las necesidades creadas, o lo que yo llamo las NECESIDADES NO NECESARIAS. En la actualidad nos vemos constantemente invadidos por mucha publicidad y propaganda, esparcida por muchos  diversos medios. La cual, es importante mencionar, es imposible  eludir.  Esta publicidad nos habla de productos que DEBEMOS tener, los cuales son planteados como absolutamente necesarios. Indispensables para vivir en la actual sociedad, por lo tanto si no lo tenemos o no lo poseemos también somos, de alguna forma, excluidos de ella.

Estos productos, artículos, servicios, etc., son expuestos como algo muy útil, que son servirán para hacer las cosas de forma más rápida, incluso instantánea, para hacer las cosas de manera más automática y hacer la vida más cómoda. Esa es sólo una cara de la moneda. No estamos viendo la otra parte, ya que implícitamente estos productos se venden como una necesidad. Y con ella también se venden ciertos valores y conceptos de cómo debemos ser y de qué NECESITAMOS, aunque realmente estos artículos, productos y servicios no son imprescindible.

Lo que parece algo beneficioso e inofensivo puede terminar siendo algo muy perjudicial. Esto no es ninguna amenaza, sino una simple advertencia, aquella que ni siquiera está escrita en letra pequeña cuando compra estos productos o cuando contrata aquellos servicios.

Hay que admitir que una excelente estrategia de venta, aunque a su vez inmensamente dañina. Ya que si no poseemos algo que es necesario para nosotros, finalmente terminamos sintiendo que algo importante nos falta.  Creamos un vacio que debemos ocupar, creamos una necesidad que apremiantemente debemos satisfacer, de la forma más pronta posible y sin importar las consecuencias. Esto es el principio de toda obsesión.

Parece ser algo sumamente obvio, pero nadie se detiene a pensar de qué se trata esta nueva necesidad, y si esto es realmente una necesidad con la cual no podríamos vivir. Por lo tanto, esta necesidad se vuelve una enfermedad, una de la cual no somos capaces de ver síntomas manifiestos, hasta que se vuelve demasiado poderoso y a su vez demasiado tarde.

Ejemplo evidente de esto es la necesidad actual de la tecnología. La obsesión por obtener aquellos últimos adelantos modernos, de los cuales en un principio ni siquiera sabemos para que funcionan pero que creemos fehacientemente que debemos poseer. Sentimos esta enorme sensación de querer ser los primeros en poseer el articulo más moderno, más rápido, con más capacidad, sin siquiera preguntarnos ¿para qué?

Esta obsesión por la tecnología  ha llegado a transformarse en algo bastante enfermizo, lo que comenzó como simples productos que harían de nuestra vida un elemento de mayor comodidad, terminó  convirtiéndose en la mayoría de los casos en algo bastante contraproducente, un virus que se expande cada día más y que afecta con mayor intensidad a las personas.

El ejemplo de la tecnología es bastante claro, ya que facilita la vida cotidiana, por sobre todo la comunicación. En la actualidad los teléfonos inteligentes (Smartphone) son un medio fundamental para comunicarse con los demás, para estar informados y para llevar a cabo un sinfín de actividades que hace años atrás eran impensables pero hoy en día nos resultan incuestionablemente necesarias.


Sin un celular, son sentimos incomunicados, desinformados, alejados de los demás. En otras palabras una necesidad no satisfecha, un vacio que no estamos llenando. Para aquellos que no nacimos con un celular, en otras palabras, para aquellos que se nos ha implantado esta necesidad, es posible apreciar que es algo bastante poderoso, o que hemos dejado que esto se transforme en algo bastante relevante en nuestras vidas. Pero ¿cómo se sentirá esta necesidad no necesaria en aquellas personas que han nacido con ella? Espero que esta pregunta se entienda, ya que es sumamente preocupante su respuesta, cualquiera que esta sea. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

Seres altamente complejos

Es posible que todo filósofo se haya preguntado alguna vez ¿qué somos? o ¿qué nos diferencia como especie?

Es evidente que somos seres conscientes de nuestra existencia, por lo que podemos afirmar que nos percatamos sobre esto. En otras palabras, una descripción muy utilizada para distinguir a los seres humanos es “seres pensantes”. Pero ¿qué quiere decir realmente esto?

Descartes propuso su célebre frase; “pienso y luego existo” (Cogito ergo sum), y muchos científicos o grandes pensadores nos distinguen de otros seres vivientes como “aquellos que poseen una capacidad cognitiva superior”, somos sinónimo de  “seres racionales”. Somos poseedores incluso de la habilidad de la Metacognición, pensar sobre el propio pensamiento.

Aunque esto que mencionó es un hecho indiscutible, definirnos sólo como seres pensantes o diferenciarnos por ser dueños de una capacidad racional superior, considero que es devaluarnos, no por despreciarnos, sino por considerar un sólo aspecto que nos distingue para definirnos como especies.

Otro aspecto tan importante como el nivel cognitivo es el ámbito emocional del ser humano, el cual es sumamente particular. No solo por la vasta gama de emociones y sentimientos que podemos experimentar, sino por sus matices, variedades, intensidades, etc. Somos capaces de sentir muchos diferentes tipos de sentimientos de formas distintas, inclusive al mismo tiempo.

Por supuesto que también sería caer en un error afirmar que somos seres emocionales. No es posible definirnos sólo por un aspecto. Es prácticamente incuestionable que los humanos somos seres muy complejos. Por lo que no sólo somos racionales, también somos emocionalmente muy activos.
Quizás el hecho qué nos distinga a unos de otros es el cómo se mezclan estos elementos, y no sólo me refiero a lo emocional y cognitivo.Muchas veces, lo cognitivo y lo emocional se consideran como aspectos opuesto o aspectos que se suprimen o se anulan cuando trabajan en su conjunto, pero ¿es posible separarlos o independizarlos? Posiblemente la respuesta a esto sea un rotundo NO, aunque muchos crean que sí.

Por mucho tiempo se ha considerado la razón como un ámbito más elevado y lo sentimental y emocional como algo más primitivo o indomesticable, y por esta razón más asociado a lo animal. Quizás por el hecho de que se crea que el pensamiento es algo que es controlable y lo sentimental un aspecto más libre.

Aunque esta lógica también es errónea, emoción y pensamiento tienen la misma cuota de control y libertad, y no se anulan cuando se desempeñan en conjunto. Por el contrario es muy poco probable que pensamiento y sentimiento logren funcionar por separado.

Pero esto es algo que hasta el día de hoy le cuesta creer a la mayoría, por lo que la represión de sentimientos y emociones es un mecanismo de defensa muy utilizado por todos. Esto está muy incentivado por la misma sociedad, camuflado por prejuicios altamente conocidos como; “Llorar no es cosa de hombres”, “ella debe estar así (emocional o expresando más emociones) porque está en sus días previos a la menstruación”.

Es importante también dejar en claro que cuando reprimimos ciertas emociones, también lo hacemos con todo aquello que este asociado a esas emociones como recuerdos, personas, experiencias, inclusive pensamientos. Por lo tanto, para evitar experimentar estas emociones también evitamos todo aquello asociado a ellas.

Así es como nos vamos alejando de todo aquello que nos acerque a nuestro lado emocional. Pero ¿es esta la forma de convertirnos en seres más racionales? Al parecer no, sólo estamos evitando una parte inherente de nosotros mismos…y ¿qué nos ocurre cuando rehuimos algo que es constitutivos de nosotros? Seguramente enfermamos.

Por supuesto no es una enfermedad física, aunque en algunos casos lo llega a ser como las afecciones psicosomáticas, los trastornos de conversión, etc.

Para los psicólogos, sobre todo aquellos más ligados con la corriente psicoanalítica, todo aquello que es reprimido es de lo que está compuesto nuestro inconsciente. Y liberar nuestro inconsciente de aquello reprimido para luego entenderlo de forma racional y emocional es muchas veces la solución de muchos malestares tanto psicológicos como físicos.
 
Dicho esto, queda en evidencia que no sólo se nos puede definir como seres racionales, emocionales, físicos o psicológicos.  La descripción más atingente es “seres altamente complejos”, esta parece ser una definición poco concreta, y sin duda alguna lo es, pero por lo menos sé que no es reduccionista.







viernes, 26 de septiembre de 2014

Sobre caminos y sueños

                                                                              
¿Cómo decirte esto de forma sencilla? No, a veces no existe forma fácil o simple de decir esas cosas que duelen o molestan, pero que ciertamente tienen que ser dichas.  Por esta razón, te digo y lo grito; “Atrévete”, y con ello me refiero a no sólo incitarte a decirlo, decírtelo, sino más bien a sentirlo.

Últimamente te ha asaltado la duda sobre ti y tu futuro, te has sentido perdido y desorientado. Si sirve de algo para hacerte sentir menos preocupado por esta situación, te diré que todos pasamos por esta etapa, a veces incluso más de una vez en la vida. No tiene directa relación con el ciclo vital por el cual estás pasando, no importa la edad, todo nos sentimos así en algún momento. Pero tranquilidad, es solo un proceso por el que debemos pasar. Con esto no digo que se deba bajar el perfil, por el contrario, es de suma importancia evaluarlo y redirigir el camino por el sendero correcto.

Si te has estado preguntándote a ti mismo ¿y ahora qué?, ¿hacia dónde voy? ¿Qué hago ahora? Sé que es algo frustrante cuando esto pasa, pero cada problema es a su vez una oportunidad, una nueva posibilidad para salir cambiar el panorama, la ruta y el destino, si sabes aprovechar la ocasión. Mi consejo es No luchar contra esta confusión que sientes, no la niegues, vívela, así se dará paso al entendimiento.

Lo que vemos, lo que oímos, lo que sentimos, finalmente lo comprendemos, todo significa algo si lo analizas el tiempo suficiente, pacientemente, hasta encontrar la respuesta que buscas. Si las dudas surgen desde tu interior, entonces en ese mismo lugar encontraras la solución. Quizás ahora olvidar o negar esta constante neblina de incertidumbre que no te permite ver con claridad tu interior, quién eres, parezca ser una salida fácil, pero luego de tomar el camino fácil siempre llega la desilusión y el arrepentimiento, tarde o temprano. Por lo que en este momento de confusión, de niebla, te aconsejo; Piensa en ti, sólo en ti, en lo que sientes, en lo que quieres y en quien eres. Porque negarte este proceso por el cual estas pasado es negarte a ti mismo, y negarte a ti la posibilidad de ser feliz. Y encontrar la felicidad, ganártela por tu propio esfuerzo, te lo mereces más que nadie en este mundo, te lo mereces.

Es momento de tomar una resolución para lo que continúa de vida, esto sin duda es difícil y quizás el proceso de encontrar lo que quieres sea complicado. No estará exento de baches, de idas y venidas, de dudas y dificultades. Y probablemente te caigas más de una vez, pero recuerda que no estás completamente sólo, y mucho más importante que eso, nunca olvides que tú solo puedes contra todo un ejército. Si tienes la fuerza para emprender este viaje, tendrás lo que se necesita para alcanzar lo que buscas.

Querido compañero de vida, no te guíes por historias pasadas o aquellas que te rodean. No, si tú no las consideras una conquista exitosa, sino más bien un lamento de anhelos despezados, que solo deja un dibujo incompleto, lo que transforma a aquellas personas en una mancha borrosa de un cuadro jamás terminado. Estoy convencida de que poses la sabiduría necesaria para distinguir una elección de otra y discernir que aspiras para ti mismo. Es importante aprender lo que necesitamos y no solamente lo que queremos, y con ello me refiero no solo a ver, sino observar cuales son las cruciales diferencias, que nos llevan a elegir los distintos tipos de caminos, que por cierto nos llevan a distintos lugares. Los lamentos pasados quedarán en el olvido en forma de un vago recuerdo cuando dirijas tu sendero en dirección a lo que siempre has deseado. No dejes que las tristes historias se vuelvan a repetir, ya que estas no son ni una cadena infinita  ni una maldición transgeneracional, sino un mero ejemplo. Y concíbelo como tal, reflexiona como quieres que luego sea el ejemplo tú darás a los tuyos. Al final, mi Árbol, serás juzgado y recordado por tus frutos y no por tus raíces.

Con estas humildes palabras te invito a que construyas tu propia leyenda, que confíes plenamente en tus utopías y que salgas a luchar por tus propios sueños. Teniendo en cuenta que la felicidad no entiende de reglas matemática, simplemente se multiplicara cuando la dividas. Piensa que si eres capaz de encontrar lo que te hace feliz, al final de tus días no solo tú te lo agradecerás, sino también quienes tengan la suerte de estar junto a ti.

Con respecto a todo este periplo quiero que sepas, y que estés muy seguro de esto; que siempre habrá alguien ahí para ti. Es posible que mucha gente en tu vida te haya decepcionado con respecto a esto, no ha estado ahí para ti o no de la forma correcta en que debería estarlo. Pero nunca tengas miedo con respecto a la compañía, es importante que sepas que nunca estarás solo.

Con respecto a las decepciones pasadas que has vivido, quizás de alguna forma te han quitado la confianza de ver en ti y creer en ti. Pero en vez de amargarse por el lugar en el que caíste, deberías buscar aquello que te hizo resbalar. Si la gente te ha decepcionado, eso no significa que tú vayas a decepcionar a los demás escogiendo tu camino pensando en lo que realmente deseas. Es por eso que es muy importante para mi decirte que pensar en ti, no significa ser egoísta. Y si alguien te enseñó que eso era así, está muy equivocado, y probablemente esa errónea enseñanza si haya tenido verdaderamente fines egoístas.

Ahora, compañero, te invito a sentarte a pensar y reflexionar largo y tendido, en hacia donde quieres que vaya tu camino, ya que este seguirá solo el paso de tus pies, por eso es importante decidir hacia dónde dirigirlos. Y aunque suene tremendamente cliché, decídelo con tu corazón y no sólo con tu cabeza. Deja de lado el deber ser, o la persona que los demás quieren que seas, aparta también los miedos, y por un momento siéntete completamente libre de soñar, sin prejuicios, sin temor y sin límites.

Sé que eso no es algo fácil de lograr, alguien dijo una vez; “El miedo es la raíz de todos los problemas. Pero el miedo desaparece gracias al amor”. Por lo que con eso ya tienes algo desde donde aferrarte, tienes alguien quien te ama incondicionalmente en este mundo, no importa donde este, aunque sea una sola persona, si tu respuesta es sí, y es evidentemente sí, entonces deja atrás el miedo y comienza a soñar libremente.

¿Sabes cuál es el primer paso para que se cumplan tus sueños?, pues fácil, soñar. Y creo fehacientemente que todos tenemos la capacidad de soñar, está en nuestra naturaleza, muchas veces escondida, incluso en ocasiones dormida, pero jamás extinguida.

Ahora solo falta un paso, quitar los miedos de encima para que dejes en libertad tus verdaderos deseos. No es tarea fácil, pero tampoco es imposible. Es una labor que requiere coraje, sensatez y mucho amor hacia sí mismo. Sé que te quieres, pero debes dejarte en claro que tú te aprecias muchísimo. Demuéstrate ese amor a ti, y eso no significará que no ames a otros, por lo contrario, es el primer paso, antes de querer a los demás.

Si tienes la capacidad para soñar, el amor de aquellos que son importantes para ti, el coraje para liberar tus sueños, ya lo tienes todo. Sólo falta un trazar un plan, idear un mapa y comenzar a navegar por aquellas aguas, con paciencia. Que la meta no se moverá, sino tú te moverás hacia ella, por lo que puedes navegar marcando tu propio ritmo.

Desde ahora en adelante cuando pienses en ti y en tu futuro, piensa que cumplir tus sueños es como dice aquel antiguo refrán; “Jugar a caballo ganador”, en otras palabras saber con toda seguridad y convicción de que vas a alcanzar lo que deseas con éxito.


lunes, 28 de julio de 2014

Paradigma

    Ahora que ya sabemos que es incuestionable que pesamos, meditamos y reflexionamos, o vemos la vida y los hechos influenciados por un paradigma en particular. Es momento de preguntarse, ¿cómo es este paradigma?, ¿Cómo nace? Y la pregunta, que a mi parecer es la más relevante es ¿Cuánto nos influencia este paradigma?

    Thomas Kuhn, un gran historiador y filósofo de la ciencia, quien replanteó el concepto de paradigma aproximadamente en la década de 1960. Este estadounidense propone que el paradigma son los que comparten sus miembros, él precisa que con esto hace referencia a la comunidad científica, y esto ocurre producto de la buena comunicación y la igualdad en sus juicios.
Citándolo, dejare que él mismo Kuhn os lo explique mejor; “Considero a los Paradigmas como realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica”.

  De su definición puedo concluir la respuesta a cómo nace una paradigma. Este nace en base a un acuerdo en la comunidad científica o en quienes nosotros depositamos ciegamente nuestra confianza, ya que nos hablan desde los resultados objetivos, fidedignos, obtenidos utilizando métodos científicos, sistemáticos y que se vuelve, para quienes no desean pasarse horas pensando, simplemente indiscutibles. Con esto tampoco digo que debemos cuestionarnos todo y no confiar en nada o nadie, no volveríamos realmente paranoicos o nos obsesionaríamos en el arte de reflexionar y discutir, problematizando todo asunto. No, esa no ese no es el fin. Solo pretendo, modestamente, aunque no lo parezca, despertar una de las esencias del hombre LA CURIOSIDAD, para que comencemos a pensar y debatir.
Otra vez me desvié de mi rumbo, pido mis disculpas, para que sepan solo estoy dejando que mi mente plasme aquí todos mis pensamientos y que suene de forma coherente.

   Bueno, ya sabemos que para Kuhn el paradigma depende de lo que los científicos concluyan como cierto. Bueno, ya trascurrido varias décadas desde este inicial planteamiento y extrapolando el concepto más allá de la comunidad científica, podemos concluir por nosotros mismos, que en la actualidad, lo planteado como paradigma, considerándolo como algo global e integral, está influenciado no sólo por la ciencia, sino por la religión, cultura y las personas. En otras palabras por la sociedad y por la época en la cual se vive, por lo que el paradigma va mutando, con nosotros y por nosotros.

Esto responde a otra de mis iniciales interrogantes cómo nos influencia este paradigma. Me atrevería a decir, aunque suene arriesgado, que en prácticamente todo nos influencia, en cómo nos comunicamos, en nuestros hábitos y costumbres, qué es lo correcto y que no lo es, qué debemos hacer y cómo debemos pensar.
Así es, el paradigma nos entrega una base desde la cual platearnos la realidad, pero no sólo eso, esta base, tiene por supuesto ciertos límites. En lo personal y desde mi forma rebelde de ser, lo percibo como sólo hasta ahí puedes llegar. Escucho una voz reprendiéndome; no debes ir más allá.

   Pero ya deje claro cuál es una de las principales esencias del hombre, si, la curiosidad. Y esto es innegable, desde el principio de los siglos está planteado así, aunque su forma de ser vista a cambiado, quizás por el cambio de paradigma. Por ejemplo el concepto de curiosidad planteado desde la religión y la sociedad y cultura en una época en donde ésta era indiscutible lo que regio la ley y las normas, es expuesto como se representa en la biblia; la serpiente tienta a Eva a morder la manzana pecaminosa que por su instinto de curiosidad y ávida por el saber ella muerde sin remedio. Pero hoy en día la curiosidad es algo malo, me atrevería a decir que es todo lo contrario. Esto es un ejemplo no solo de los paradigmas, de los cambios de paradigmas, de lo que influye en ellos y como ellos influyen en nosotros.
Por lo que queda claro que estos nos planteas límites, o nos encierran en UNA forma de ver las cosas. Si bien nos hacen el trabajo más fácil, también implica que nos coarta nuestra visión de la realidad y lo que nos rodea, y más apremiante aun, en nuestra forma de pensar las cosas.

  En relación a lo anteriormente expuesto, quizás sea necesario poder mirar los lentes que llevamos puestos para poder mirar a través de ellos, quizás y sólo quizás, incluso eso tenga el poder de cambiar los lentes que traemos puestos. En otra palabras, conocer desde donde nos estamos planteado preguntas o respuestas, el paradigma en el que estamos inmersos, nos puede proporcionar una mira más amplia y expandir los límites del propio paradigma. Con esto no planteo cambiar el modo en que todos vivimos, en nuestras costumbres, hábitos, etc., sino en estar realmente consiente del porqué no plantear algo que pueda ir en contra de los límites del paradigma o proponer los propios límites personales a este paradigma en el que nos encontramos.
¿Y si estamos viendo al revés?


  Para explicar más cabalmente lo que trato de plantear, trataré de ejemplificarlo a través de un cuento.
 
En mi intento de buscar intensamente una manera de expandir en su mayor magnitud la visión de las cosas, recurrí a la forma más explícita. Buscar el lugar más alto desde donde visualizar el confín, con este propósito subí a un edificio muy alto, pero este no era suficientemente elevado. Aunque lo intente con gran ahínco, ni siquiera lo era el rascacielos con mayor envergadura, eso no era suficiente. Por lo que pensé que la respuesta quizás no estaba en las construcciones del hombre, sino en la naturaleza, fue entonces cuando decidí subir la montaña más alta, y aunque esta brindo la hermosa perspectiva de mucha más altura de mira, no era la última respuesta. Estaba buscando la mayor amplitud posible de la visión o perspectiva, por muy alta que esta fuese aun parecía restringida. En mi intensa búsqueda de este objetivo, creí que no era posible una mejor respuesta, la frustración hizo plantearme la posibilidad de rendirme en esta tarea. Pero algunas respuestas son difíciles de conseguir, así que decidí tomar un descanso y pensar en alguna otra posibilidad que me hiciera mirar las cosas fuera del paradigma. Tendida en el suelo, mirando el cielo, ahí frente a mis ojos encontré finalmente la respuesta, un horizonte sin límites. Era solo cosa de cambiar de perspectiva.

Sobre el paradigma

          A medida que se avanza en toda la intrincada infinitud de preguntas filosóficas y existencialistas, surge una de ellas que es una base importante desde donde plantearse el resto de las cuestiones. Así nace la interrogante, ¿Desde donde se plantea la respuesta a las preguntas que nos estamos planteando?, y la respuesta parece ser bastante sencilla, a partir del paradigma en el cual nos paramos. Aunque me parece más acertado aclarar que no estamos solo parados en él contemplando lo que tenemos a nuestro alrededor, sino más bien inmersos, hundidos, sumergidos, ahogados e incluso sumidos en él. En otras palabras estamos tan rodeados de este paradigma que no somos capaces de darnos cuenta que estamos en él y simplemente lo ignoramos, siendo el causante de la perspectiva de nuestra propia visión del mundo, la religión, la sociedad, y en fin, todas las cosas.

            Parece tener muy poco sentido, por decir poco y no mostrarme insolente con ninguno, el hecho de cuestionarse interrogantes, ignorando indiscutiblemente desde donde nos estamos preguntando y desde donde responderemos o intentaremos responder a estas preguntas.

         Entonces, partamos por la base o el principio, preguntándonos ¿qué es un paradigma? Quizás el hecho de querer partir por un comienzo también sea una costumbre del paradigma desde donde me estoy planteando este raciocinio, pero bien debo admitir, y admito, que estoy para en una paradigma desde el cual respondo y reflexionó, pero ya no me ahogo en él, porque soy capaz de distinguirlo, quizás no por completo pero si parte de él, y de percatarme de que existe y que me influencia.

            Lo que explico no es nada nuevo, no pretendo pecar de arrogancia, ni tampoco es una advertencia, sino un mero recordatorio para cuando se planteen la tarea de reflexionar sobre cualquier temática.
Me estoy desviando del tema que quiero plantear, y para no cometer ese error vuelvo a reiterar mi pregunta; ¿Qué podemos entender por paradigma? Como sinónimos podemos encontrar “ejemplo” o “modelo”. Desde una perspectiva religiosa, científica o epistemológica, Thomas Kuhn, lo planteó como un esquema formal de organización, y ser utilizado como sinónimo de “marco teórico” o un conjunto de teorías. Es una explicación concisa, pero en mi humilde opinión personal, bastante acertada.

     Para explicarlo de una forma sencilla, es como ponerse ciertos lentes que te haces ver las cosas de una forma particular a causa al cristal por lo cual se filtra la realidad. No hay mejores o peores lentes, pero tengamos en cuenta que SIEMPRE llevamos puesto ciertos lentes, o dicho de otra manera, siempre está presente el paradigma que nos rige.


    Por lo tanto, me pregunto cómo podemos comenzar a cavilar sobre la más insignificante cuestión de la realidad, la vida y la existencia, si no conocemos desde donde estamos mirando, no sabemos qué lentes estamos ocupando.