Ahora que ya sabemos que es
incuestionable que pesamos, meditamos y reflexionamos, o vemos la vida y los
hechos influenciados por un paradigma en particular. Es momento de preguntarse,
¿cómo es este paradigma?, ¿Cómo nace? Y la pregunta, que a mi parecer es la más
relevante es ¿Cuánto nos influencia este paradigma?
Thomas Kuhn, un gran historiador
y filósofo de la ciencia, quien replanteó el concepto de paradigma
aproximadamente en la década de 1960. Este estadounidense propone que el
paradigma son los que comparten sus miembros, él precisa que con esto hace
referencia a la comunidad científica, y esto ocurre producto de la buena comunicación
y la igualdad en sus juicios.
Citándolo, dejare que él mismo
Kuhn os lo explique mejor; “Considero a los Paradigmas como realizaciones científicas
universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de
problemas y soluciones a una comunidad científica”.
De su definición puedo concluir
la respuesta a cómo nace una paradigma. Este nace en base a un acuerdo en la
comunidad científica o en quienes nosotros depositamos ciegamente nuestra confianza,
ya que nos hablan desde los resultados objetivos, fidedignos, obtenidos utilizando
métodos científicos, sistemáticos y que se vuelve, para quienes no desean
pasarse horas pensando, simplemente indiscutibles. Con esto tampoco digo que
debemos cuestionarnos todo y no confiar en nada o nadie, no volveríamos
realmente paranoicos o nos obsesionaríamos en el arte de reflexionar y
discutir, problematizando todo asunto. No, esa no ese no es el fin. Solo
pretendo, modestamente, aunque no lo parezca, despertar una de las esencias del
hombre LA CURIOSIDAD, para que comencemos a pensar y debatir.
Otra vez me desvié de mi rumbo,
pido mis disculpas, para que sepan solo estoy dejando que mi mente plasme aquí todos
mis pensamientos y que suene de forma coherente.
Bueno, ya sabemos que para Kuhn
el paradigma depende de lo que los científicos concluyan como cierto. Bueno, ya
trascurrido varias décadas desde este inicial planteamiento y extrapolando el
concepto más allá de la comunidad científica, podemos concluir por nosotros
mismos, que en la actualidad, lo planteado como paradigma, considerándolo como
algo global e integral, está influenciado no sólo por la ciencia, sino por la religión,
cultura y las personas. En otras palabras por la sociedad y por la época en la
cual se vive, por lo que el paradigma va mutando, con nosotros y por nosotros.
Esto responde a otra de mis
iniciales interrogantes cómo nos influencia este paradigma. Me atrevería a
decir, aunque suene arriesgado, que en prácticamente todo nos influencia, en cómo
nos comunicamos, en nuestros hábitos y costumbres, qué es lo correcto y que no
lo es, qué debemos hacer y cómo debemos pensar.
Así es, el paradigma nos entrega
una base desde la cual platearnos la realidad, pero no sólo eso, esta base,
tiene por supuesto ciertos límites. En lo personal y desde mi forma rebelde de ser,
lo percibo como sólo hasta ahí puedes llegar. Escucho una voz reprendiéndome;
no debes ir más allá.
Pero ya deje claro cuál es una de
las principales esencias del hombre, si, la curiosidad. Y esto es innegable,
desde el principio de los siglos está planteado así, aunque su forma de ser
vista a cambiado, quizás por el cambio de paradigma. Por ejemplo el concepto de
curiosidad planteado desde la religión y la sociedad y cultura en una época en
donde ésta era indiscutible lo que regio la ley y las normas, es expuesto como
se representa en la biblia; la serpiente tienta a Eva a morder la manzana
pecaminosa que por su instinto de curiosidad y ávida por el saber ella muerde
sin remedio. Pero hoy en día la curiosidad es algo malo, me atrevería a decir
que es todo lo contrario. Esto es un ejemplo no solo de los paradigmas, de los
cambios de paradigmas, de lo que influye en ellos y como ellos influyen en
nosotros.
Por lo que queda claro que estos
nos planteas límites, o nos encierran en UNA forma de ver las cosas. Si bien
nos hacen el trabajo más fácil, también implica que nos coarta nuestra visión
de la realidad y lo que nos rodea, y más apremiante aun, en nuestra forma de
pensar las cosas.
En relación a lo anteriormente
expuesto, quizás sea necesario poder mirar los lentes que llevamos puestos para
poder mirar a través de ellos, quizás y sólo quizás, incluso eso tenga el poder
de cambiar los lentes que traemos puestos. En otra palabras, conocer desde
donde nos estamos planteado preguntas o respuestas, el paradigma en el que
estamos inmersos, nos puede proporcionar una mira más amplia y expandir los
límites del propio paradigma. Con esto no planteo cambiar el modo en que todos
vivimos, en nuestras costumbres, hábitos, etc., sino en estar realmente consiente
del porqué no plantear algo que pueda ir en contra de los límites del paradigma
o proponer los propios límites personales a este paradigma en el que nos
encontramos.
¿Y si estamos viendo al revés?
Para explicar más cabalmente lo
que trato de plantear, trataré de ejemplificarlo a través de un cuento.
En
mi intento de buscar intensamente una manera de expandir en su mayor
magnitud la visión de las cosas, recurrí a la forma más explícita.
Buscar el lugar más alto desde donde visualizar el confín, con este
propósito subí a un edificio muy alto, pero este no era
suficientemente elevado. Aunque lo intente con gran ahínco, ni
siquiera lo era el rascacielos con mayor envergadura, eso no era
suficiente. Por lo que pensé que la respuesta quizás no estaba en
las construcciones del hombre, sino en la naturaleza, fue entonces
cuando decidí subir la montaña más alta, y aunque esta brindo la
hermosa perspectiva de mucha más altura de mira, no era la última
respuesta. Estaba buscando la mayor amplitud posible de la visión o
perspectiva, por muy alta que esta fuese aun parecía restringida. En
mi intensa búsqueda de este objetivo, creí que no era posible una
mejor respuesta, la frustración hizo plantearme la posibilidad de
rendirme en esta tarea. Pero algunas respuestas son difíciles de
conseguir, así que decidí tomar un descanso y pensar en alguna otra
posibilidad que me hiciera mirar las cosas fuera del paradigma.
Tendida en el suelo, mirando el cielo, ahí frente a mis ojos
encontré finalmente la respuesta, un horizonte sin límites. Era
solo cosa de cambiar de perspectiva.
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