miércoles, 1 de octubre de 2014

Seres altamente complejos

Es posible que todo filósofo se haya preguntado alguna vez ¿qué somos? o ¿qué nos diferencia como especie?

Es evidente que somos seres conscientes de nuestra existencia, por lo que podemos afirmar que nos percatamos sobre esto. En otras palabras, una descripción muy utilizada para distinguir a los seres humanos es “seres pensantes”. Pero ¿qué quiere decir realmente esto?

Descartes propuso su célebre frase; “pienso y luego existo” (Cogito ergo sum), y muchos científicos o grandes pensadores nos distinguen de otros seres vivientes como “aquellos que poseen una capacidad cognitiva superior”, somos sinónimo de  “seres racionales”. Somos poseedores incluso de la habilidad de la Metacognición, pensar sobre el propio pensamiento.

Aunque esto que mencionó es un hecho indiscutible, definirnos sólo como seres pensantes o diferenciarnos por ser dueños de una capacidad racional superior, considero que es devaluarnos, no por despreciarnos, sino por considerar un sólo aspecto que nos distingue para definirnos como especies.

Otro aspecto tan importante como el nivel cognitivo es el ámbito emocional del ser humano, el cual es sumamente particular. No solo por la vasta gama de emociones y sentimientos que podemos experimentar, sino por sus matices, variedades, intensidades, etc. Somos capaces de sentir muchos diferentes tipos de sentimientos de formas distintas, inclusive al mismo tiempo.

Por supuesto que también sería caer en un error afirmar que somos seres emocionales. No es posible definirnos sólo por un aspecto. Es prácticamente incuestionable que los humanos somos seres muy complejos. Por lo que no sólo somos racionales, también somos emocionalmente muy activos.
Quizás el hecho qué nos distinga a unos de otros es el cómo se mezclan estos elementos, y no sólo me refiero a lo emocional y cognitivo.Muchas veces, lo cognitivo y lo emocional se consideran como aspectos opuesto o aspectos que se suprimen o se anulan cuando trabajan en su conjunto, pero ¿es posible separarlos o independizarlos? Posiblemente la respuesta a esto sea un rotundo NO, aunque muchos crean que sí.

Por mucho tiempo se ha considerado la razón como un ámbito más elevado y lo sentimental y emocional como algo más primitivo o indomesticable, y por esta razón más asociado a lo animal. Quizás por el hecho de que se crea que el pensamiento es algo que es controlable y lo sentimental un aspecto más libre.

Aunque esta lógica también es errónea, emoción y pensamiento tienen la misma cuota de control y libertad, y no se anulan cuando se desempeñan en conjunto. Por el contrario es muy poco probable que pensamiento y sentimiento logren funcionar por separado.

Pero esto es algo que hasta el día de hoy le cuesta creer a la mayoría, por lo que la represión de sentimientos y emociones es un mecanismo de defensa muy utilizado por todos. Esto está muy incentivado por la misma sociedad, camuflado por prejuicios altamente conocidos como; “Llorar no es cosa de hombres”, “ella debe estar así (emocional o expresando más emociones) porque está en sus días previos a la menstruación”.

Es importante también dejar en claro que cuando reprimimos ciertas emociones, también lo hacemos con todo aquello que este asociado a esas emociones como recuerdos, personas, experiencias, inclusive pensamientos. Por lo tanto, para evitar experimentar estas emociones también evitamos todo aquello asociado a ellas.

Así es como nos vamos alejando de todo aquello que nos acerque a nuestro lado emocional. Pero ¿es esta la forma de convertirnos en seres más racionales? Al parecer no, sólo estamos evitando una parte inherente de nosotros mismos…y ¿qué nos ocurre cuando rehuimos algo que es constitutivos de nosotros? Seguramente enfermamos.

Por supuesto no es una enfermedad física, aunque en algunos casos lo llega a ser como las afecciones psicosomáticas, los trastornos de conversión, etc.

Para los psicólogos, sobre todo aquellos más ligados con la corriente psicoanalítica, todo aquello que es reprimido es de lo que está compuesto nuestro inconsciente. Y liberar nuestro inconsciente de aquello reprimido para luego entenderlo de forma racional y emocional es muchas veces la solución de muchos malestares tanto psicológicos como físicos.
 
Dicho esto, queda en evidencia que no sólo se nos puede definir como seres racionales, emocionales, físicos o psicológicos.  La descripción más atingente es “seres altamente complejos”, esta parece ser una definición poco concreta, y sin duda alguna lo es, pero por lo menos sé que no es reduccionista.







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