Es posible que todo filósofo se
haya preguntado alguna vez ¿qué somos? o ¿qué nos diferencia como especie?
Es evidente que somos seres conscientes
de nuestra existencia, por lo que podemos afirmar que nos percatamos sobre
esto. En otras palabras, una descripción muy utilizada para distinguir a los
seres humanos es “seres pensantes”. Pero ¿qué quiere decir realmente esto?
Descartes propuso su célebre
frase; “pienso y luego existo” (Cogito ergo sum), y muchos científicos o grandes pensadores nos
distinguen de otros seres vivientes como “aquellos que poseen una capacidad
cognitiva superior”, somos sinónimo de “seres
racionales”. Somos poseedores incluso de la habilidad de la Metacognición,
pensar sobre el propio pensamiento.
Aunque esto que mencionó es un
hecho indiscutible, definirnos sólo como seres pensantes o diferenciarnos por
ser dueños de una capacidad racional superior, considero que es devaluarnos, no
por despreciarnos, sino por considerar un sólo aspecto que nos distingue para
definirnos como especies.
Otro aspecto tan importante como
el nivel cognitivo es el ámbito emocional del ser humano, el cual es sumamente
particular. No solo por la vasta gama de emociones y sentimientos que podemos
experimentar, sino por sus matices, variedades, intensidades, etc. Somos capaces
de sentir muchos diferentes tipos de sentimientos de formas distintas,
inclusive al mismo tiempo.
Por supuesto que también sería
caer en un error afirmar que somos seres emocionales. No es posible definirnos
sólo por un aspecto. Es prácticamente incuestionable que los humanos somos
seres muy complejos. Por lo que no sólo somos racionales, también somos
emocionalmente muy activos.
Quizás el hecho qué nos distinga
a unos de otros es el cómo se mezclan estos elementos, y no sólo me refiero a
lo emocional y cognitivo.Muchas veces, lo cognitivo y lo
emocional se consideran como aspectos opuesto o aspectos que se suprimen o se
anulan cuando trabajan en su conjunto, pero ¿es posible separarlos o
independizarlos? Posiblemente la respuesta a esto sea un rotundo NO, aunque
muchos crean que sí.
Por mucho tiempo se ha
considerado la razón como un ámbito más elevado y lo sentimental y emocional
como algo más primitivo o indomesticable, y por esta razón más asociado a lo
animal. Quizás por el hecho de que se crea que el pensamiento es algo que es
controlable y lo sentimental un aspecto más libre.
Aunque esta lógica también es errónea,
emoción y pensamiento tienen la misma cuota de control y libertad, y no se
anulan cuando se desempeñan en conjunto. Por el contrario es muy poco probable
que pensamiento y sentimiento logren funcionar por separado.
Pero esto es algo que hasta el
día de hoy le cuesta creer a la mayoría, por lo que la represión de
sentimientos y emociones es un mecanismo de defensa muy utilizado por todos. Esto
está muy incentivado por la misma sociedad, camuflado por prejuicios altamente
conocidos como; “Llorar no es cosa de hombres”, “ella debe estar así (emocional
o expresando más emociones) porque está en sus días previos a la menstruación”.
Es importante también dejar en
claro que cuando reprimimos ciertas emociones, también lo hacemos con todo
aquello que este asociado a esas emociones como recuerdos, personas,
experiencias, inclusive pensamientos. Por lo tanto, para evitar experimentar
estas emociones también evitamos todo aquello asociado a ellas.
Así es como nos vamos alejando de
todo aquello que nos acerque a nuestro lado emocional. Pero ¿es esta la forma
de convertirnos en seres más racionales? Al parecer no, sólo estamos evitando
una parte inherente de nosotros mismos…y ¿qué nos ocurre cuando rehuimos algo
que es constitutivos de nosotros? Seguramente enfermamos.
Por supuesto no es una enfermedad
física, aunque en algunos casos lo llega a ser como las afecciones psicosomáticas,
los trastornos de conversión, etc.
Para los psicólogos, sobre todo
aquellos más ligados con la corriente psicoanalítica, todo aquello que es
reprimido es de lo que está compuesto nuestro inconsciente. Y liberar nuestro
inconsciente de aquello reprimido para luego entenderlo de forma racional y emocional es muchas veces la solución de muchos
malestares tanto psicológicos como físicos.
Dicho esto, queda en evidencia
que no sólo se nos puede definir como seres racionales, emocionales, físicos o psicológicos.
La descripción más atingente es “seres
altamente complejos”, esta parece ser una definición poco concreta, y sin duda
alguna lo es, pero por lo menos sé que no es reduccionista.
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